El trabajo de la vida y sus frutos
Cuando piensas en los resultados, siempre tu YO va por delante. No importa si sale bien o si sale mal, siempre que esperes resultados, los obtengas o no, siempre habrá algo que falta.
Por supuesto, es posible que algo resulte pero con un costo inmenso y unos resultados pírricos, tanto académicos, como prácticos, como personales, como de grupo...
Existe otra opción. Es la que nadie quiere tomar porque no conlleva resultados para el YO:
caminar sin esperar resultados, pero sin dejar de hacer (ese hacer es el famoso karma) que no se devuelve o aplica como la ley del karma porque no soy (YO) el que hace, sino Dios.
Es cuando Dios toma el control (que siempre a tenido) pero a través de nosotros (herramientas) y es la única forma de que, sin importar el resultado, no exista dolor ni sufrimiento.
Por supuesto, es posible que algo resulte pero con un costo inmenso y unos resultados pírricos, tanto académicos, como prácticos, como personales, como de grupo...
Existe otra opción. Es la que nadie quiere tomar porque no conlleva resultados para el YO:
caminar sin esperar resultados, pero sin dejar de hacer (ese hacer es el famoso karma) que no se devuelve o aplica como la ley del karma porque no soy (YO) el que hace, sino Dios.
Es cuando Dios toma el control (que siempre a tenido) pero a través de nosotros (herramientas) y es la única forma de que, sin importar el resultado, no exista dolor ni sufrimiento.

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