martes, marzo 14, 2006

Curso de milagros

Estoy aquí únicamente para ser útil.
Estoy aquí en representación de Aquel que me envió.
No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará.
Me siento satisfecho de estar dondequiera que Él desee, porque sé que Él estará conmigo.
Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar.

Tomado del Curso de milagros (A course on miracles)

martes, marzo 07, 2006

El trabajo de la vida y sus frutos

Cuando piensas en los resultados, siempre tu YO va por delante. No importa si sale bien o si sale mal, siempre que esperes resultados, los obtengas o no, siempre habrá algo que falta.

Por supuesto, es posible que algo resulte pero con un costo inmenso y unos resultados pírricos, tanto académicos, como prácticos, como personales, como de grupo...

Existe otra opción. Es la que nadie quiere tomar porque no conlleva resultados para el YO:
caminar sin esperar resultados, pero sin dejar de hacer (ese hacer es el famoso karma) que no se devuelve o aplica como la ley del karma porque no soy (YO) el que hace, sino Dios.

Es cuando Dios toma el control (que siempre a tenido) pero a través de nosotros (herramientas) y es la única forma de que, sin importar el resultado, no exista dolor ni sufrimiento.

Para Hebertt

Al maestro que nunca fue posible

Pido perdón a mi maestro
de quién yo iba descubriendo
entre augustas palabras
algunas certeras pretensiones

En algún momento mi sordera
pudo más que mi paciencia
ahora solo, sin tu presencia,
me consuelo en esta espera

Cabeza baja,
humildad a regañadientes
descuido más que olvido
terquedad más que poca fe
te pido perdón una vez más

Quizás a mis palabras
no termine por llevárselas
apretadas y embalsamadas
este lento correr del tiempo.

Por eso ahora me ofrezco
en discípulo callado,
en aprendiz sincero
de casos y de cosas,
de lugares y de ausencias
aunque solo quede tiempo
para un apretón de manos...

Tanto por hacer o deshacer

Cada vez los veo más desubicados, menos estudiantes, menos ingenieros...
Parece que se dejaran llevar por sus propios anhelos. Dan vueltas y vueltas sin concentrarse, sin pedir tregua. El mundo (las clases, la parranda, las horas de sueño) se los lleva por delante y lo peor es que no se dan cuenta de que lo que pierden en tiempo no se recupera.

Quizás ellos tienen la razón y yo, efectivamente, soy el que está equivocado.

Puedo...

Puedo contaminarte de sueños,
de ideas, de versos,
de pequeños detalles,
de grandes palabras,
de gigantescas heridas,
de pasiones descubiertas,
de ancianas amistades,
de tontos malentendidos,
de una mano en el hombro,
de un beso cerrando los ojos,
de un recuerdo de pasado mañana,
de una lágrima en una tierna sonrisa...

sólo eso puedo...